sábado, 20 de junio de 2009

VANGUARDISMO Y GENERACIÓN DEL 27



LAS VANGUARDIAS EUROPEAS Y LA GENERACIÓN DEL 27.

A/ ESTUDIO DE LA VANGUARDIA POÉTICA .

Antes de estudiar la Generación del 27, conviene ver el movimiento que favoreció su aparición en el panorama poético nacional: la Vanguardia. Desde el S. XVIII nunca nuestra literatura estuvo tan bien sincronizada y tan en sintonía con la europea como en los años de la vanguardia. El término resume con innegable plasticismo la situación avanzada de pioneros que adoptaron, a lo largo de las trincheras artísticas, sus primeros cultivadores.
Si la vanguardia europea tiene sus límites entre 1906 y 1930, en España se vive con cierto retraso inicial, a excepción hecha de Ramón Gómez de la Serna y el carácter innovador del Diario de un poeta recién casado de Juan Ramón Jiménez. La vanguardia Hispana se concreta en el Creacionismo, en el Ultraísmo, y en los libros surrealistas, publicados muy avanzada la segunda década del siglo. Es en 1918, con la llegada del poeta chileno Vicente Huidobro desde París, cuando en España comienza a manifestarse más decididamente la vanguardia.
Los novecentistas habían traído novedades con respecto a la literatura anterior, pero no una verdadera ruptura como sí van a hacer ahora los movimientos de vanguardia, que se oponen a la estética anterior, y que proponen concepciones profundamente nuevas del arte y de las letras, con propuestas estéticas originales, provocativas y radicales. También se les llamó “-ismos”. Dichos “ismos” vanguardistas se suceden a un ritmo rápido: Expresionismo, Futurismo, Cubismo, Dadaísmo, Surrealismo, etc. Muchos de ellos afectan por igual a las artes plásticas, escénicas, cinematográficas, a las letras e incluso al pensamiento. Las vanguardias tienen una duración limitada, pero la huella dejada se ha prolongado a lo largo de todo el siglo pasado.
El común denominador de estas tendencias contiene buena dosis de contradicción y confusión. La literatura se entrega a experimentos creadores traducidas en obras poco perdurables (exposiciones de pinturas que terminaban con los cuadros ardiendo como parte del proceso creador, performances, etc).
Históricamente, la literatura de vanguardia corresponde a la posguerra que siguió a 1918, aunque el Futurismo o el Cubismo sean inmediatamente anteriores. Durante diez años, la vieja Europa disfruta de una visible prosperidad (también Estados Unidos, en los llamados “Happy Tweenties”). Se siente la necesidad de olvidar los errores pasados (1ª Guerra Mundial) y se practica una literatura de evasión. Es lo que Ortega y Gasset denominará como “la deshumanización del arte”. Esta situación dura hasta el inicio de la década siguiente. La crisis económica sufrida en Estados Unidos tras el crack de Wall Street en 1929 va a reflejarse en Europa al inicio de los años treinta (“Dark Thirties”), y provocará también una profunda crisis espiritual.
Las características del nuevo arte, según Ortega, eran: afán de originalidad, hermetismo, autosuficiencia, antirrealismo y antirromanticismo, sobrerrealismo, predominio de la metáfora, intrascendencia y escritura onírica.

Pasamos, a continuación, a ver de un modo más pormenorizado cada uno de los principales movimientos de vanguardia que afectaron a la poesía:

FUTURISMO.


Nace en 1909, fecha del manifiesto publicado por el escritor italiano Marinetti, claramente antirromántico. Exalta la civilización mecánica y técnica: “un automóvil de carreras es más hermoso que la Victoria de Samotracia”. Sus temas favoritos van a ser la máquina, el avión, la energía eléctrica, el deporte, etc. El estilo busca el dinamismo y la rapidez verbal, rompiendo en ocasiones con la sintaxis para dejar “las palabras en libertad”. El futurismo renueva la disposición tipográfica del texto. Los poetas quieren jugar con los espacios y las palabras como grafía, aunque no digan nada. El Futurismo no dio notables frutos en Europa, pero sí abrió las puertas a nuevos temas. Fue un movimiento que se conoció pronto en España, ya que Ramón Gómez de la Serna publicó su manifiesto en 1910. Encontramos huellas esporádicas en algunos autores del 27 (Pedro Salinas escribe poemas a la bombilla, Alberti al billete de tranvía, a actores, a un portero de fútbol, etc..)

CUBISMO.


Parte de una vanguardia pictórica, cuyo manifiesto es un cuadro de Picasso, “Las señoritas de Avignon” (1907). Se desarrolla sobre todo en Francia, aunque de la mano de pintores como el ya mencionado Pablo Ruiz Picasso o Juan Gris. Se proponen descomponer las figuras humanas en formas geométricas: cubos, cuadrados… para aportar una nueva visión de las cosas, los cuerpos en movimiento.
El cubismo literario intenta descomponer la realidad para proceder a composiciones libres de conceptos, imágenes o frases. El principal artificio del cubismo va a ser el “collage”, aprovechado también por posteriores movimientos vanguardistas.

DADAÍSMO.


Encabezado por Tristán Tzara, surge en 1916. Su nombre (elegido al azar, abriendo el diccionario con un cuchillo) es el de un balbuceo infantil: dada. Es la rebeldía contra la lógica, contra las convenciones sociales, y propugna liberar la fantasía de cada individuo mediante un lenguaje incoherente. Seguirán a Tzara André Breton, Paul Eluard, Aragon, etc, posteriormente importantes surrealistas. Por ello, el Dadaísmo es considerado un simple movimiento abanderado de lo que con el tiempo será el Surrealismo.

SURREALISMO.
El Surrealismo es la revolución artística más importante del siglo. Fue el punto de confluencia de varias tendencias vanguardistas, pero el giro definitivo lo dio André Breton tras leer a Sigmund Freud: en 1924 publicará el primer “Manifiesto surrealista”.
Pretende ser una revolución íntegra. Su lema: “transformar la vida”, frase de Rimbaud. Se produce un encuentro entre las doctrinas de Freud y Marx. Liberación de los impulsos reprimidos en el subconsciente (Freud) por una razón sumisa a las convenciones morales y sociales, o liberación de la represión que ejerce sobre el ser humano la sociedad burguesa (Karl Marx).
Para los surrealistas, la vida es la cara más gris de la realidad: hay que conquistar una verdadera vida, acceder a una realidad más alta, una super-realidad (sur – realité). La palabra surrealisme se debe a Apollinaire (superrealismo, suprarrealismo y sobrerrealismo son términos que conviven en la época.
La liberación propugnada por esta vanguardia se produce a varios niveles:

-Liberación individual: Freud ha publicado en 1900 su obra acerca de la interpretación de los sueños, donde se platea que en el ser humano existe una parte denominada inconsciente, donde residen los deseos reprimidos, los traumas, las ansias, etc. La única vía de escape que le queda al inconsciente es la de los sueños. Los surrealistas piensan que el arte tiene una relación directa con los sueños, por lo que es imprescindible liberar el inconsciente para que el sujeto pueda crear arte.

-Liberación del lenguaje: El lenguaje como sistema se rige por unas reglas de sintaxis, morfología, etc. El Surrealismo quiere liberar de estas reglas al lenguaje para que pueda expresar el mundo del subconsciente. Pretenden alcanzarlo mediante:
A/ Escritura automática: el escritor se aísla, deja la mente en blanco, y escribe todo lo que se le ocurre, sin control ni filtro.
B/ Collages de palabras: mezclar palabras o frases recortadas de periódicos.
C/ Juegos de azar con las palabras: lo hacían juntando palabras buscadas al azar en el diccionario.
D/ Metáforas: aportan un nuevo tipo de metáforas, de tipo enigmático, ambiguo, que pueden adquirir múltiples significados. Eliminan el término real, quedando presente únicamente el término imaginario.

- Liberación del espectador: el Surrealismo propone también la liberación por parte del espectador, al que pretende cambiar la forma de ver el mundo.

Influyó mucho la presencia de André Breton y Louis Aragon en España para que el Surrealismo fuera el movimiento con más peso de todos. En 1925 la “Revista de occidente” publica el Manifiesto surrealista, con gran influencia en Alberti (Sobre los ángeles), Lorca (Poeta en Nueva York), y Vicente Aleixandre. Esta influencia también se contagia al cine, sobre todo a Buñuel (Un perro andaluz), y a la pintura, teniendo como abanderado a Salvador Dalí.

ULTRAÍSMO.


Recogió elementos futuristas y cubistas, aunque fue excesivamente efímero. Su primer manifiesto aparece en 1919 en la revista “Cervantes”. El nombre indica su voluntad de ir más allá del novecentismo imperante. El promotor fue Guillermo de Torre, que ilustró sus doctrinas con sus poemas visuales de su libro Hélices (1923).

CREACIONISMO.



Iniciado en París por el poeta chileno Vicente Huidobro, quien lo da a conocer en España en 1918 (“los creacionistas queremos hacer un arte que no imite ni traduzca la realidad”). Es un camino de alejamiento de la realidad que conducirá a la abstracción. El poema será un objeto autónomo, creación absoluta, no imitación. Entre sus seguidores españoles figuran Juan Larrea, luego surrealista, y Gerardo Diego, su máximo representante.

Arte poética.

Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza:
el vigor verdadero
reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!
Hacedla florecer en el poema;
sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el Sol.

El poeta es un pequeño Dios.

Vicente Huidobro (El espejo de agua) .


Los ya mencionados movimientos vanguardistas se vivieron en España con diferente intensidad. Hacia 1914 se percibe en nuestro país una nueva sensibilidad y unas nuevas orientaciones estéticas, lo cual se acentúa en la década siguiente, sobre todo tras la llegada de Vicente Huidobro en 1918. Se observa un alejamiento de la realidad y de aquella deshumanización que promulgaba Ortega y Gasset. Además, proliferan las tertulias y revistas literarias. Entre las primeras, destacan las del Café Pombo (presidida por Ramón Gómez de la Serna) y la del Café Colonial (en torno a Rafael Cansinos Sáenz). Entre las segundas, la “Revista de Occidente” (Ortega y Gasset) y la “Gaceta literaria” (Guillermo de Torre).


B/ LA GENERACIÓN DE 1927.


La Generación del 27 surge como consecuencia de una doble situación histórico literaria, la española y la europea, en torno a 1920. Además, aparece con un objetivo concreto: conmemorar el tercer centenario de la muerte de Góngora en 1927. Este grupo de poetas muy jóvenes comienzan a realizar actos conmemorativos, tertulias, polémicas (ya que Góngora no era un poeta excesivamente apreciado), conferencias, etc. El último de dichos actos va a tener lugar en 1932, año en el que uno de los componentes de la joven generación, Gerardo Diego, publica una antología poética titulada Poesía española en la que aparecen todos ellos.
Respecto a los diversos nombres que este grupo ha recibido, los más significativos son “Generación de la dictadura”, en referencia a Primo de Rivera, “Generación de la Revista de Occidente”, “Nietos del 98”, “Nietos de Góngora”, “Generación de la amistad”, ya que gran parte de ellos coincidieron en la Residencia de estudiantes, etc. Ninguno de estos nombres llegó a cuajar completamente. Sí lo hizo el de “Generación del 27”.
Los jóvenes que realizan actos en el Ateneo de Sevilla son: Rafael Alberti, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Pedro Salinas. A ellos hay que unir otros dos nombres, el de Vicente Aleixandre y el de Cernuda. Esta será la nómina de autores más aceptada, a pesar de que hay otros autores como Emilio Prados o Manuel Altolaguirre, muy próximos también al movimiento.
En un primer momento, tuvieron como principales maestros a Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset y Ramón Gómez de la Serna.

FORMACIÓN.

Los escritores anteriormente citados, junto a pintores como Dalí o directores como Buñuel, tuvieron muchos elementos comunes en su formación:

- Todos están relacionados con la Residencia de estudiantes y con el Centro de estudios históricos. Muchos estudiaban y trabajaban allí cuando sus directores eran Ramón Menéndez Pidal y Américo Castro.

- Todos son hijos de burgueses, por lo que tenían una situación económica muy desahogada. Les encanta viajar y prácticamente todos contarán con educación universitaria en una época en la que no era lo frecuente.

- Todos participan en el homenaje a Góngora, y colaboran en numerosas revistas, entre ellas la “Revista de Occidente”, la “Gaceta literaria”, “Litoral” de Emilio Prados y Altolaguirre, “Verso y prosa”, “Carmen”, “Lola” de Gerardo Diego, “Gallo”, de Lorca en Granada, y “Caballo verde para la poesía”, de Pablo Neruda.

- Todos se incluyen en la ya citada antología de Gerardo Diego, intentando explicar en ella su propio estilo.

Esta convivencia termina en 1936 con el estallido de la Guerra Civil. Algunos son asesinados (como es el caso de García Lorca), otros salen al exilio forzoso (como es el caso de Alberti y Cernuda) y otros se quedan en España (como hace Vicente Aleixandre).

PLANTEAMIENTOS ESTÉTICOS.




Partiendo de una visión general, tienen una actitud no demasiado rupturista con lo anterior, sino que intentan conservar lo positivo de las épocas pasadas. Valoran lo mismo la tradición escrita y la popular. En definitiva, tienen una posición que “es la suma de la inspiración y la técnica”. Creen en la inspiración, pero dicen que cuando esta llega debe pillarlos trabajando. Junto a la métrica tradicional, usan los elementos de vanguardia, como el verso libre, la asonancia, las repeticiones de ideas, etc. El ideal para ellos es la suma de la “poesía desnuda” y aquella que se preocupa por el “sentimiento”, el dolor, etc.
El gran hallazgo de la generación es la metáfora, pero partiendo del término imaginario, que pasa a actuar como real y busca un término semejante, simbólico.

Término real =/= Término imaginario à Término simbólico

Los autores próximos que más influyeron son Juan Ramón, Gómez de la Serna, Unamuno, los hermanos Machado y Rubén Darío. De los antiguos, Góngora, Manrique, Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Quevedo y Lope de Vega. Finalmente, de la lírica popular, el romancero, la jarcha, etc. A todos estoes elemento y autores hay que sumar la estética vanguardista.

EVOLUCIÓN DEL GRUPO.


Se ha hablado de tres etapas principales por las que se desarrolla la evolución de los jóvenes poetas del 27.

               1/ FORMACIÓN (1920-1927). Se dan a conocer, comienzan a relacionarse, y las influencias que reciben vienen de la mano de Bécquer, algo de Modernismo, mucho de Vanguardia, y el magisterio directo que ejerce sobre ellos el moguereño Juan Ramón Jiménez. Época su poesía tiene como características:

- predominio del poema breve
- empleo de estrofas clásicas: el soneto.
- intento de contener el sentimiento.
- la metáfora como elemento novedoso, con influencia vanguardista pero a la vez con elementos que la humanizan.
- la adoración por Góngora y su influencia.

Entre los libros de esta época destacan El Romancero gitano, de Lorca, que recrea el mito del pueblo andaluz, Marinero en tierra, de Rafael Alberti, escrito ya en Madrid y en el que se refleja la añoranza del mar, y Perfil del aire, del sevillano Luis Cernuda.

               2/ CONSOLIDACIÓN (1927-1936). Empieza ya a notarse un cansancio por la forma, por lo que buscan la rehumanización del arte, frente a la deshumanización imperante. El sentimiento se convertirá en el eje central de la poesía del grupo poético de 1927 (frustraciones, temas amorosos, etc, y ya cerca de 1936 la preocupación política, cívica, etc). En la utilización de la poesía como arma política van a destacar Prados, Cernuda, Alberti y García Lorca, todos partidarios de la II República. La poesía se vuelve comprometida. En 1935 Pablo Neruda publica un manifiesto titulado “Por una poesía sin pureza”.
Es esta época se escriben libros como Donde habite el olvido, de Cernuda, que parte de un verso de la rima 66 de Bécquer, Sobre los ángeles, de Alberti, de estética surrealista, Cántico, de Jorge Guillén, que habla de la alegría de vivir, La voz a ti debida, de Pedro Salinas, etc.

               3/ TRAS LA GUERRA (1939 -¿…?). El grupo se dispersa, y algunos como Lorca mueren. Los demás deben decidir entre quedarse en España y someter sus ideas al Franquismo (Dámaso Alonso, Aleixandre y Gerardo Diego) o irse al exilio (Alberti, Cernuda, Salinas), teniendo en común su dolor, su nostalgia, su tristeza, etc. Libros del exilio son Retornos de lo vivo lejano, de Alberti, Clamor, de Jorge Guillén, Vivir sin estar viviendo, Con las horas contadas y Desolación de la Quimera, de Luis Cernuda. Unas veces hablan de la pérdida de España, otras la rechazan de plano.
De entre los que se quedan en España, el libro más significativo es Hijos de la ira, de Dámaso Alonso.
La Generación de 1927 se vio representada al completo por uno de sus miembros, Vicente Aleixandre en 1977 cuando recogió el Premio Nobel de Literatura. Desde los S. XVI y XVII en los que encontramos autores como Garcilaso, San Juan de la Cruz, Lope de Vega, Cervantes, Góngora, Quevedo, Calderón, etc, en España no ha habido una generación de autores de tanta calidad hasta el período comprendido entre 1898 y 1936.Todavía no podemos valorar qué nivel hubieran adquirido con los años poetas como Miguel Hernández o Lorca, ambos asesinados cuando eran muy jóvenes. Por eso, si a la etapa que conformaban los siglos anteriormente citados la denominamos “Edad de Oro”, al período que comprende el primer tercio del siglo XX se le da el nombre de “Edad de Plata”.

VALORACIÓN.

En la 2ª mitad del S. XIX el panorama poético español es desolador, destacando exclusivamente figuras aisladas como Rosalía de Castro y Gustavo Adolfo Bécquer. Poco a poco la poesía va recuperando elementos líricos, que unidos a la influencia francesa dan lugar al Modernismo, movimiento importante que va a permitir que figuras como Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno y Antonio Machado pusieran la primera piedra de lo que iba a ser una gran corriente poética: el siglo XX español.
En torno a 1920 los movimientos vanguardistas ensancharán el ambiente poético, para que, finalmente, recojan todo ese legado un grupo de jóvenes poetas conocidos como la Generación de 1927, la Edad de Plata de la poesía española. Todo ello se rompe con la Guerra Civil española, y los poetas posteriores tendrán que ir abriéndose hueco en una sociedad en la que, debido a los problemas políticos, el hambre, el dolor, etc, no va a primar precisamente la cultura.
En definitiva, la importancia de la Generación del 27 es la de haber sido un movimiento poético de renovación y de afirmación de la tradición poética española, sobre todo en lo que a métrica se refiere. El verso libre (o versículo) ha permitido una nueva concepción del ritmo poético, y ha hecho que la relación entre el fondo y la forma poética sean cada vez mayores, teniendo como eje central las figuras de repetición, en consonancia con el mundo caótico, monótono, etc, de la sociedad en la que vivieron.


C/ FEDERICO GARCÍA LORCA.
Federico García Lorca nació en Fuentevaqueros, provincia de Granada, en 1898. Terminó Derecho, y también estudió música. Fue íntimo amigo de Manuel de Falla. Muy dotado para el arte: escribió, dibujó, tocó el piano, la guitarra, etc.
En 1918 se traslada a la Residencia de Estudiantes, en Madrid, donde contacta con el grupo. Pronto lo liderará. En el curso 1929-1930 recibe una beca para viajar a Nueva York, lo que supuso un punto de referencia para su obra y para su vida. Allí maduró mucho, y será la época en la que escriba mayor cantidad de obras teatrales. Allá por el año 1932 funda su compañía de teatro, “La Barraca”, para ir por los diferentes pueblos de España representando obras clásicas de Calderón, Lope o Tirso de Molina. Dicha compañía experimenta un crecimiento notable en pocos años, por lo que viajan también al extranjero (en 1933 a Buenos Aires). Trabaja una actriz que siempre va a desempeñar el papel de protagonista, Margarita Xirgu, muy famosa en la época.
En este momento encontramos al verdadero Lorca, un joven muy productivo que escribe con éxito tanto poesía como teatro, que lleva a su compañía por todos los rincones de la geografía española y que comienza a gozar del reconocimiento de sus coetáneos, hasta que en 1936, y en palabras del sevillano Antonio Machado, “El crimen fue en Granada”. Federico García Lorca, el amigo de todos, viajó unos días a Granada para estar con su familia y amigos cuando fue apresado por la Guardia Civil. Poco después era fusilado y enterrado en una fosa común en el barranco de Víznar, entre Granada y Almería.
La personalidad de Lorca tiene una doble faceta: por un lado alegre, buen amigo y muy dicharachero, pero por otro, siempre sufre un profundo malestar, como vamos a poder ver en su obra.

POÉTICA.
 
La frustración está presente en toda su obra, y hay un elemento que puede ser el centro de toda su producción, tanto poética como dramática: “el destino trágico”, representado por un protagonista gitano, una mujer o un negro. Viene a decir que toada aquella persona que se oponga a su destino y luche por cambiarlo va a terminar muriendo.

Lorca entiende que la creación poética es tanto consecuencia de la inspiración como del esfuerzo técnico. El autor poseía un profundo conocimiento de la literatura popular, y eso le sirve para recrear muchas de sus obras, donde van a convivir el elemento humano con la perfección formal.


OBRA.

Primeros libros:

A destacar, Libro de poemas (1921), Canciones (1927), Poema del Cante Jondo (1931), y Suites, que no se publicó hasta 1983, ya en democracia.

Segunda época:

Lorca fue conocido en todo el mundo por el Romancero gitano (1928), que, al parecer, gustó a todos menos a los más comprometidos con los movimientos de vanguardia, ya que fue un libro con muchísimas raíces populares. Salvador Dalí y Buñuel, hasta entonces íntimos de Lorca, van a criticarlo hasta el extremo.

Terceros libros:

Destaca Poeta en Nueva York, libro muy vanguardista (ahora sí), de 1930, y poemas que Lorca ya no verá publicados y que se condensarán en Últimos poemas.

Primeros libros.

Comenzó escribiendo prosa, muy influido por la “Generación del 28”, bajo el título Impresiones y paisajes, en 1918.
Sus primeros textos en verso están recogidos en Libro de poemas (1921), escrito entre los diecinueve y los veintidós años. Su estilo está en formación, con muchas influencias de Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, el Modernismo, Bécquer… No hay unidad temática dentro de la obra, sin embargo podemos ver algo que terminará siendo característico en él: un tono amargo que se concreta en la oposición entre la infancia alegre del poeta (“paraíso perdido”), frente al presente dolorido que él denomina “el corazón roído de culebras”.
Entre 1921 y 1924 compone tres libros: Canciones, donde sigue predominando esa nostalgia de la niñez en poemas como “El lagarto está llorando”, junto a poemas algo más serios como la serie de “Canciones del jinete”, donde hay una figura común, la aparición del personaje maldito condenado a morir (que luego serán los protagonistas de El Romancero gitano).
El siguiente libro es Poema del cante jondo, reflejo, según su autor, de la “Andalucía del llanto”. Se consigue crear un ritmo muy particular empleando los diferentes palos del flamenco mezclados con algunos elementos vanguardistas (pocos para Dalí y Buñuel). Destaca “El grito”, una muerte típica en Andalucía bañada de elementos vanguardistas.
El otro libro de esta época es Suites, que no se publicó hasta los años ochenta. Es un libro más íntimo en el que el poeta granadino habla de sus preocupaciones.

Segunda época.

Entre 1924 y 1927 escribió el Romancero gitano, y fue publicado en 1928. Es un libro de romances dedicados en su mayoría al pueblo gitano, al que lorca utiliza para representar la figura del héroe al igual que Homero hizo con los héroes clásicos. Es posible que este libro fuera responsable –directa o indirectamente- de la ejecución del poeta años después, ya que hay alusiones directas a la Guardia Civil en gran cantidad de poemas. Lorca retoma el romance, al igual que habían hecho Machado y Juan Ramón, pero introduciendo como elemento innovador a la raza gitana. Además, el libro sigue ilustrando aquel elemento tan lorquiano señalado con anterioridad como es el “destino trágico”. Los protagonistas son marginados, héroes marcados por la frustración y que están destinados a morir. Destacan el “Romance del emplazado”, “Antoñito el Camborio”, “Juan Antonio el de Montilla”, “Soledad Montoya”, etc. Sin embargo, a pesar de esta gran cantidad de personajes, para lorca sólo hay uno realmente, “la pena que se filtra”.

Tercera etapa.

Su libro más famoso es Poeta en Nueva York. Para Federico García Lorca el ambiente de esta ciudad supuso un auténtico terremoto tanto a nivel personal como a nivel literario. Él definió Nueva York como “geometría y angustia”. Contempló el poder del dinero, la esclavitud humana por parte de las máquinas, la deshumanización, la marginación, la injusticia social, etc. Todos esos elementos van a convertirse en temas del libro, por lo que la actitud va a ser de denuncia, y en algunos poemas va a tratar de cantarle a los más desfavorecidos. El papel que en sus libros anteriores había venido ocupando el pueblo gitano va a dejar paso en esta ocasión a los afroamericanos residentes en Nueva York.

El libro tiene un elevado acento social, denuncia todo aquello que observa, pero bajo una construcción surrealista: utiliza el verso libre y figuras como la metáfora pura o las imágenes abstractas. Todos estos elementos le vienen muy bien para hablar de ese mundo fuera de la lógica y totalmente deshumanizado. Está compuesto por treinta y cinco poemas, de los cuales el más fácil de entender se titula “La Aurora”. Además, debemos reseñar como especialmente importantes las tres odas que el granadino introduce en esta obra: “Oda a Walt Whitman”, “Oda al rey de Harlem” y “Grito hacia Roma”.
Posteriormente escribiría sus Últimos poemas, con un tono más íntimo, personal, dolorido, etc, como demuestra el “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías” que, junto a las Coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre y a la “Elegía a Ramón Sijé” de Miguel Hernández, conforman los tres mejores cantos elegíacos de la literatura castellana. Dicho poema es muy extenso y está dividido en cuatro partes, cada una de ellas con su propio subtítulo y su ritmo, diferente a los demás. En él tienen cabida lo culto y lo popular, lo tradicional y lo vanguardista, etc, mezclándose el ritmo del romance o el de la soleá con el verso libre, imágenes surrealistas... A pesar de ello, es un poema compacto, dotado de unidad entre cada una de sus partes.

Su último libro de poemas, escrito entre 1935 y 1936 lleva por título Sonetos del amor oscuro, y ha permanecido inédito hasta hace poco. Está formado por once sonetos, por lo que con él Lorca regresa a la lírica clásica.

El granadino supo mezclar tradición y vanguardismo. Fue un hombre de su tiempo, probablemente el poeta más importante de su generación (aunque no el que más influencia ha ejercido en escritores posteriores, ya que ese papel corresponde a Cernuda), el más creativo, y que, a pesar de lo joven que murió, posee una obra completa y variada que lo convierten en uno de los grandes nombres de la literatura española de todos los tiempos.

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7 comentarios:

  1. gracias me sirvio para la tarea

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  2. Enhorabuena por el blog, creo que ofrece una visión muy completa de este tema y además muy fácil de leer

    Gracias

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  3. gracias por brindarnos esta informacion. me servira mucho para mi tarea.

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  4. cual fue la importancia de la generacion del 27

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  5. cuales son las semejanzas y diferencias entre las vanguardias y la generación del 27?

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  6. esta pagina es una mierda

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